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miércoles, 29 de julio de 2015

Reina de Pelileo

eleccion reina 2015


La elección de reina de Pelileo 2015-2016 se llevó con toda normalidad y en un marco de alegría y fervor. Se contó con la presencia de grandes personalidades de la pantalla chica nacional, como maestro de ceremonia el periodista deportivo Roberto Bonafont y un jurado de lujo donde destacaron personalidades como Andrea Hurtado, Alberto Astudillo y Leonardo Ulloa.

Cinco participantes terciaban la corona y fue María Celeste Rodríguez quien resultó electa como nueva soberana del cantón; María Estibaliz Bermeo fue designada Virreina y Lisette Estefanía Paredes como Señorita Simpatía.

martes, 28 de julio de 2015

Collage

Complejo Don "Moro"

Como parte de la cultura pelileña, el Complejo Turístico Don Moro implementará, en los próximos meses, nuevas piscinas en el sector Valle Hermoso, caserío Chacauco, ubicado a ocho kilómetros de Pelileo. Este sector acogedor es una opción para que los visitantes se diviertan a orillas del río Patate, que es el límite natural entre los cantones Patate y Pelileo. En este lugar existen piscinas para pesca deportiva de truchas, canchas de ecuavoley y fútbol y está rodeado de un hermoso paisaje terrenal y un clima tropical agradable. Este lugar pertenece a Gerardo Montaguano, quien asegura no haber recibido ningún apoyo por parte de las autoridades para la construcción de esta obra.

Valle Hermoso


Ubicado a unos 3 Km. de la Cabecera Cantonal, este conjunto de caseríos goza de un clima extraordinario propio de un valle. Para llegar hasta allí, se debe tomar la vía que va a Baños, al pasar por la parroquia urbana de Pelileo Grande se debe avanzar por la carretera principal y a un medio kilómetro existe un desvío a lado izquierdo, es la entrada que le llevará a este hermoso valle.

Bondades Turísticas

Pelileo, presenta el atractivo de sus artesanías de tejidos, madera, calzado y sobre todo, de la industria de jeans, que le han dado tanta fama y los cuales son tan apreciados por los turistas nacionales y extranjeros. Su ubicación geográfica le permite tener contacto con todos los cantones de la provincia, por el elevado número de vías de las que se dispone este sector provincial, está a una altura de 2.592 mts. La accesibilidad es posible por la parte central del territorio debido a que las parroquias alejadas del norte y sur están ubicadas en altitudes elevadas y la morfología del suelo es muy quebrada. Se relaciona con la ciudad de Ambato en forma directa y rápida por intermedio de la vía que pasa a Píllaro y Baños.

Ropa

Destruida por el terremoto del 5 de agosto de 1949, la localidad de Pelileo demuestra hoy el emprendimiento de sus pobladores y muestra de aquello es el comercio en sus almacenes especializados en venta de pantalones blue jeans.

El municipio de Pelileo está localizado en la provincia de Tungurahua (centro andino), a media hora de la ciudad de Ambato y a dos horas y media de Quito.

La historia cuenta que una nueva ciudad se construyó en una localidad cercana en remplazo de la destruida, ahora denominada Pelileo Grande, una de las parroquias del cantón.

Los turistas disfrutan de la variedad de ofertas que tiene la calle principal de este singular centro comercial ecuatoriano. Los maniquís vestidos con la ropa de mezclilla son lo primero que capta el ojo del turista, que busca el popular blue jean a un módico precio.



Los pantalones cuestan desde ocho dólares. Otros, de mejor calidad pueden llegar a precios entre $20 y $30, dependiendo del diseño y textura de la tela, es decir la ligereza combinada con la resistencia entre las pilas de pantalones jeans. La diversidad de colores también es un factor, aunque con dominio de la gama del azul.

Los turistas compradores también pueden adquirir aquí otro tipo de prendas como pantalones de pana, chompas, chaquetas, faldas, camisas, camisetas, gorras y más.

“La amabilidad de los pelileños es evidente y eso invita a los ecuatorianos de todas partes a adquirir nuestros productos”, señala el comerciante Manuel Llerena, quien agrega que diciembre es la mejor temporada de ventas.

Pero los fines de semana y feriados, como el venidero entre viernes y domingo, también hay una considerable visita de los turistas, afirma Gladis Lozada, de 38 años, 14 de ellos en el negocio de los jeans de Pelileo.

La ambateña Yolanda Morales, explica que el “secreto del éxito” de Pelileo es mantener la calidad de los pantalones y no abandonar nunca el último grito de la moda vigente, mientras expone los pantalones de modernos diseños sobre un aparador.


Cada pantalón pasa por siete máquinas antes de salir al mercado: cortadora, cerradora, pretinadora, overlock, doble aguja, recta y ojaladora, esta última de un valor de $14 mil a $17 mil, indica Susana Castro del almacén Majos Jean, mientras indica a la Agencia Andes el proceso junto a Juan Carlos Buenaño en la fábrica vecina Cisgard Jeans. La camaradería entre comerciantes quizá es otro “secreto” del éxito de la alta clientela de Pelileo.

El presidente Rafael Correa decretó feriado entre el 25 y 27 de mayo en todo el país, por el puente de la fecha cívica del 24 de Mayo (Batalla de Pichincha). Por ello, la invitación para adquirir lo nuestro está hecha, “no se arrepentirán de venir a nuestra ciudad y comprobar precios y calidad de los jeans”, sentencia Juan Carlos.

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Parque Central

Los árboles están deshojados, secos, se diría que muertos. Aquí pululan moscas negras, verdosas, envueltas en un aire de misterio trágico. No se trata de un camposanto, aunque por el camino haya tumbas y cruces que parecen decir lo contrario. No, no es un cementerio. Se trata del parque central de Pelileo Grande, ubicado a 155 km desde Quito.



La historia de esas tumbas se remonta al 5 de agosto de 1949. Son las dos de la tarde y en Pelileo las nubes han bajado hasta los techos de las casas, una neblina espesa le da al ambiente la premonición de que algo pasará, de que algo sucederá ese día entre la tierra y el cielo. Zoila lo recuerda nítidamente: “Estábamos comiendo y hubo un temblorcito, pero estuvo duro, entonces salimos corriendo de la casa. Después de unos diez minutos se vino lo duro”, cuenta la mujer de 68 años.



En sus ojos todavía dibuja aquella montaña que había hasta las tres de la tarde de ese día y que ahora le dio paso a una quebrada gigantesca – de unos 500 metros- que desemboca en el río Patate.

Hasta el 5 de agosto de 1949, el pueblito de Zoila Tite tenía alrededor de tres mil habitantes cuando se vino la catástrofe; de ellos murieron 1.300 personas. Alejandro, otro sobreviviente del terremoto, recuerda que su padre los llevaba montaña arriba, caminando para salir de ese lugar que parecía iba a ser tragado por la tierra. “Mientras nosotros caminábamos, mi papá nos decía ‘no regresen a ver, no regresen a ver’ y llorando, llorando del miedo, lo seguíamos”, cuenta sentado en la que parece ser la única tienda de este pueblo.




No todos corrieron con la misma suerte de Alejandro ni con la sabiduría de su padre. Algunos, desesperados y angustiados, se metieron a la iglesia, que en poco menos de 10 minutos se les vino encima matándolos a todos, incluyendo al párroco Vicente Arauz. La cúpula del templo, hecha con piedra pishilata, no resistió el temblor pero sí ha resistido el paso del tiempo y ahora es testigo de cómo Pelileo se reconstruye conviviendo con sus recuerdos.




Pelileo fue el epicentro del sismo de 6,8 grados en la escala de Richter, que fue considerado el más fuerte del hemisferio occidental en más de un lustro y tuvo lugar a tan solo 40 km de profundidad. En total, según cifras del Servicio Geológico de los Estados Unidos, este terremoto mató a 5.050 personas en todo el país.

En aquel tiempo, las casas estaban construidas con bahareque (una mezcla de palos o cañas entretejidas y barro). La fuerza del sismo redujo el pueblo a escombros. El archivo fotográfico del Ministerio de Cultura del Ecuador tiene postales de Kethleen Barker y su hija Consuelo Mena Barker cubriéndose la nariz con pañuelos para evitar el hedor de los cadáveres en descomposición que yacían bajo las ruinas del pueblo.



Las inmensas masas de tierra que se desplazaron desde el occidente hacia las riberas del río Patate se llevaron consigo todas las viviendas de bahareque y tejas que se levantaban sobre la zona. Solo una casa quedó en pie, la de Segundo Torres y Rosa Elena Recalde; hoy la habita su hijo Galo Torres Recalde, quien se niega a recordar el trágico suceso.

El nombre del parque, cuando sucedió la catástrofe, era 10 de Agosto –cuando se recuerda la Independencia del Ecuador–. Después de ella, el parque cambió su nombre por el de 5 de Agosto. El nombre puede cambiar, dicen sus habitantes, lo que no cambia es el dolor y el recuerdo de las víctimas, en honor a quienes se erige una estatua en medio del parque pues cientos de cuerpos no se pudieron rescatar ante el peso de los escombros. Ellos permanecen ahí, debajo de estas baldosas resquebrajadas por el tiempo. 

El terremoto parece un personaje más de este pueblo, un evento trágico que convive aún con sus ciudadanos y al cual ahora le sacan provecho turístico. 



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